Muchas veces comenzar un nuevo proyecto, una nueva etapa, o simplemente dar un nuevo paso en tu vida puede resultar una cuestión de valentía. Porque valentía es andar, no estar siempre parado.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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