He confiado en muchos y no me arrepiento; algunos han mal utilizado mi confianza y allá ellos. Aún así, pienso que la confianza es la virtud de aquellos que luchan y viven por conseguir unos objetivos que siempre serán en beneficio del conjunto. El desconfiado vive y trabaja tan sólo para si mismo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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