Siempre me han podido los ideales y he sido fiel a ellos; siempre he guiado mi vida y mis acciones en defensa de aquello en lo que he creído - a lo mejor así me ha ido- pero es preferible ser libre que siervo. Es cierto que desde la humildad se pierde muchas veces, posiblemente desde la prepotencia se gane más; pero también es cierto, amigos, que desde la humildad una victoria se saborea mucho mejor porque es una victoria libre.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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