Querido hijo...

No vivas siempre tratando de aplastar a tu adversario. Qué desgaste, qué pérdida de energía. Atraelo hacia ti con tus palabras y obras; trata de convencerlo. Si no lo consigues, ignóralo, es la mejor forma de vencerlo.

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51.2.13

Padre Nuestro en Hebreo