Soy tan cabezón que después de darme un coscorrón suelo ir a por otro y si no consigo dármelo no tardaré mucho en buscarlo hasta encontrarlo. Es como el que tropieza en todas las piedras porque no quiere saltarlas.

Comentarios

  1. No estás solo, así somos más y de hecho aprendemos a base de repetir coscorrones, a veces involuntarios pero la mayoría son buscados sabiendo de antemano lo que vamos a encontrar.

    Un saludo cordial.

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