Creo que los versos son como píldoras que de vez en cuando debemos tomar: no curan pero sanean la mente. Si leyésemos más poesía despejaríamos más la mente y no la tendríamos tan ocupada en cosas superfluas e innecesarias que flotan en nuestro cerebro consiguiendo acartonarlo.
Padre Nuestro en Hebreo
Åvinu shêbashåmaím, yithqadesh Shimkhå, Tåvo Malkhuthkhå, ye'åsê Retsonkhå kevashamaím ken bå'årêts. Êth lêkhêm khuqenu ten lånu hayom. Uslakh lånu 'al khatå'eynu kefí shêsolkhím gam anakhnu lakhotím lånu. Vë'al tëvi'enu lidey nisåyon, ki 'im khaltsenu min hårå. Ki lëkhå HaMamlåkhåh, HaGvuråh vëHaTif'êrêth lë'olmey 'olåmím. Åmen. El Padre Nuestro es una de las Oraciones más bellas que existen. Eso pienso. Me he interesado últimamente en buscar por ahí la Oración en hebreo. No es fácil y estoy encontrando algunas diferencias entre unos y otros. Aunque por aquí dejo algunos ejemplos , me gustaría, si alguién tiene a bien, recibir sugerencias del auténtico Padre Nuestro en len gua hebrea. Es posible que sea alguno de éstos, pero tengo mis dudas. (la transliteración se lee de izquierda a derecha) Abienu shebashamayim yitkadesh shimcha, tabo malchutecha, yease retsoncha ba’aretz kebashamayim . Ten lanu et lechem yoman, uslach lanu al chataeinu, kefi ...
Yo me apunto a esa terapia, los versos són como píldoras vitamínicas que deberíamos tomar a diario.
ResponderEliminarUn abrazo
Marian
Mucha razón tienes...
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, aunque para la poesía no siempre esta la mente receptiva, y en esas ocasiones es mejor no tocar ese palo.
ResponderEliminarUn saludo.