Debemos de parar de vez en cuando, escucharnos más por dentro, sentirnos. Estamos demasiado obsesionados con todo lo externo, con todo lo que se mueve alrededor de nuestras vidas. El exterior nos marca el interior y debería ser todo lo contrario. Parar. Parar unos instantes, detenernos en el camino y escucharnos: pega tu oído a ti.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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