Admiro a esas personas que tropiezan y se levantan, que caminan en una dirección clara; que admiten y reconocen errores, que tratan de corregirlos y corregirse. Admiro a esas personas que les enriquece las críticas, que buscan y se buscan más allá de lo establecido. Admiro a esas personas que arriesgan por sí mismos y no a costa de los demás, que tratan de superarse y no se conforman, que viven y dejan vivir.

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