En la vida -la nuestra, la de cada uno- cuando pasas los límites establecidos por lo normal (¿y qué es lo normal?), cuando arriesgas buscando esa experiencia que te aporte más, sufres. Lo cierto es que lo cómodo es quedarte quieto, sentado y callado, sin moverte, sin hablar ni protestar y no tener experiencias más allá de lo 'normalmente' establecido.

El sacrificio es dolor, la vida diferente es sufrimiento.

¿Qué te queda después?

Nada. ¿Nada? El sabor de haber vivido y superado; la sensación de experiencia; el haber conocido lo bueno y lo malo; el haber caído y levantado... Tanto

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