"Mandar es servir. es estar dispuesto a sacrificar la vida no por los ideales personales, sino por amor a los hombres. Cuando esto se olvida, los que mandan corren el riesgo de convertirse en déspotas que utilizan el poder que les es entregado para su mayor gloria o comodidad personal, aunque lo quieran revestir de falsos discursos moralizantes."
Creo en la política, nunca podré decir lo contrario, porque creo en el corazón de las personas. La política son personas, la política sin personas no sería política. Lo que nunca creeré es en los políticos sin corazón, porque ellos nunca pensarán en las personas.