Me preocupa que el odio termine convirtiéndose en argumento, que la discrepancia se transforme en desprecio y que dejemos de reconocer la humanidad de quien piensa de otra manera. Una sociedad democrática necesita normas, responsabilidades y límites, pero también necesita personas dispuestas a escuchar y a respetar la dignidad de los demás.

Comentarios

Por si te interesa...