Vivir despacio no significa vivir sin responsabilidad: es vivir con presencia. Estar realmente donde estamos. Escuchar cuando alguien habla. Comer agradeciendo. Caminar observando. Orar sin correr. Respirar.
Una persona que miente y engaña, y no se siente culpable por hacerlo, seguirá siempre mintiendo, engañando y manipulando todo lo que pueda hacer. Nunca demos la espalda a quien traiciona nuestra confianza.
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