Absolutamente todos tenemos defectos, cometemos errores y atravesamos momentos que ponen a prueba nuestra mejor versión. Pero lo importante es reconocerlos, aprender, crecer y seguir procurando que nuestras acciones nazcan desde un buen lugar. Equivocaciones ¿quién no? Dejemos de juzgar las de los demás, mirémonos.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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