Una vida bien vivida no tiene por qué ser siempre una vida extraordinaria. Quizá consista en algo más simple: en una vida en la que pocas veces tuvimos que actuar en contra de nuestra conciencia. Con eso basta.
Una persona que miente y engaña, y no se siente culpable por hacerlo, seguirá siempre mintiendo, engañando y manipulando todo lo que pueda hacer. Nunca demos la espalda a quien traiciona nuestra confianza.
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