No te sientas mal por aquello que no dependa de ti. Ni te atormentes por no poder cambiar el mundo, ya no te da tiempo. Eso sí, no dejes de hacer todo lo que humanamente puedas por mejorarlo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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