Mis caminos son mis caminos, mis pensamientos los míos. Los de otros no son los tuyos. Cada día somos una nueva pregunta para cada respuesta de Dios.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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