Hay una pregunta que casi todos nos solemos hacer en voz baja: ¿me conoce alguien de verdad? No lo externo, lo que mostramos, el perfil. Nosotros. Yo. El de dentro. El que falla. El que sufre. El que tiene miedos. El verdadero Yo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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