El mayor privilegio que Él nos da es despertar cada día, la vida. A veces por enfermedad o circunstancias difíciles hacen que añoremos la salud o la tranquilidad de otros tiempos. No esperemos a estar mal para valorar todo lo que la vida nos da y agradecer.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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