Elegir la calma, hoy, es elegir la libertad. Lo que unos llaman “aburrido”, es, para mí, ese lujo de tener poder sobre el tiempo y la atención. La verdadera profundidad, el encuentro con Dios, sólo florece en ese silencio del que la mayoría intenta huir.

Comentarios

Por si te interesa...

Padre Nuestro en Hebreo