La mayoría de las veces nos olvidamos de Dios cuando conseguimos aquello por lo que oramos. ¿Verdad? Luego tenemos otra crisis y volvemos a pedirle. Él nunca se olvida, simplemente porque siempre Está.
Hay momentos en los que necesitamos cerrar la boca, buscar el silencio y parar el ruido externo.
Comentarios
Publicar un comentario