Cuando las cosas no salen como prevemos, o esos sueños no se cumplen… simplemente para y descansa en Dios. Cada día Él te aporta la paz y calma necesarias para seguir caminando.
Hay momentos en los que necesitamos cerrar la boca, buscar el silencio y parar el ruido externo.
Comentarios
Publicar un comentario