Hay días que uno despierta con una sensación de inseguridad. No es habitual. Y es, o son, momentos en los que te agarras a Dios como nunca lo has hecho. ¿Por qué no nos acompañamos de Él siempre, no solo cuando nos perdemos o nos sentimos desolados?

Comentarios

Por si te interesa...

Padre Nuestro en Hebreo