En las primeras luces del amanecer, cuando el mundo aún se despereza entre sombras y promesas, la duda emerge como un susurro persistente. Es esa compañera invisible que ha caminado a mi lado desde los albores de la memoria, tejiendo redes de incertidumbre en el tapiz de mis días.
Esa sensación de despertar al silencio. Esa sensación de Paz. Esa sensación de que Él te acompaña.
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