Tal vez no comprendamos, o no queramos comprender, cómo nos acompaña Dios en nuestras vidas, pero sólo tenemos que mirarnos: seguimos respirando, tenemos comida en la mesa y sueños en nuestro corazón. Dios sigue cumpliendo su promesa en nosotros. Tal vez no tengamos todo lo que quisiéramos, sí lo que necesitamos.
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