Hay seres que sin poder hablar, te dan tanto o más que muchos de los que se llenan de palabras, ni cuando sufren te muestran una queja. Se me parte el alma cada vez que siento algo así.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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