Me preocupa no haber dudado de quién creía amigo. Pero ¿quién duda de un amigo? Lo preocupante es quien utiliza a quien se siente amigo. Uno se convierte en gilipollas, otro en miserable. Allá cada uno.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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