Me gustan esas personas que van de frente, sinceras, que pillan el toro por los cuernos. Me dan miedo esos cobardes, que se esconden, que rumian por detrás.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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