Siempre he huido de las modas, de las corrientes sociales, tal vez por eso no me da vergüenza decir que Creo y tengo a Cristo Jesús como compañero de camino. Pero siguen sin gustarme las iglesias y los curas.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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