Cuándo el silencio te busca y te encuentra, sabes que ese es el lugar para sentirte ajeno a todo lo que te sobra.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Encontrar el silencio es cada vez más difícil. Así que no esperes a que te encuentre. Búscalo para encontrar el equilibrio.
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