Solo al despertar he sido consciente de dónde estaba. La luz, el silencio y el canturrear de mis acompañantes, los pájaros: me guían.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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