Necesitamos razones para levantarnos cada mañana. Tiene que haber una poderosa razón más allá del trabajo para hacerme levantar a las seis, incluso sin estar obligado. No necesito mejorar mi vida, realmente mi propósito es necesitar menos para vivir. Tal vez ese sea el objetivo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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