Solemos adquirir las virtudes de aquellos a quienes admiramos. Somos los jardines y esas personas son nuestra lluvia. No hay que buscar los referentes lejos. Aprendamos de la experiencia de los sabios si queremos ser sabios. Yo siempre los he tenido cerca, mi padre y mi madre. Hoy lo celebro. Ojalá que algún día mi hijo diga lo mismo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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