A veces me quejo, pero la dicha de la vida está en tener siempre algo que hacer, un propósito que seguir, pelear por algo… ¿Qué significado tendría la vida si al levantar no tienes nada que hacer?
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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