Respetemos a todo el que nos respeta. Respetemos, también, a todo aquel que nos falte el respeto. No bajemos nuestros valores, educación o nivel por nadie. Mantengamos nuestra integridad en todas las situaciones, eso nos hace dignos del Ser.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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