No somos nuestros pensamientos; pero muchas veces la mente quiere que así lo creamos. No te definas por lo que piensas, sino por lo que haces.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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