La verdadera riqueza está en lo simple: estar bien de salud, sentirte en paz y tener tiempo para ti y para las personas que te importan. Nada más.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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