Las personas no trabajan para los líderes. Las personas trabajan para crear un valor común. El líder trabaja, con humildad, para facilitar ese proceso.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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