Las escaleras son cómodas para bajar, pero más difícil es subirlas. Una vez arriba, bajar y subir puede ser el día a día en la vida. Si no te caes rodando, hasta divierte.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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