Nos irritamos, habitualmente, por las cosas más pequeñas y absurdas, eso quiere decir que no estamos centrados en nada grande. Céntrate, focaliza un gran propósito y objetivo, obviarás lo pequeño y absurdo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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