Lo único que mata es la duda, que equivale al miedo. Si no dudas, tú capacidad de decisiones cambiaría. Trabaja cada día la certeza, así lo de fuera dejará de ser difícil.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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