Me gusta reconocer, al despertar, que todavía me queda camino por recorrer. Me gusta sentir que, aunque el camino no sea fácil, siempre una sonrisa me guarda.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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