Normalmente los días son como los hacemos: cansinos o poéticos. Me quedo con esos en los que consigo una sonrisa, mi sonrisa, porque son también aquellos que los lleno de gratitud por el mero hecho de Ser.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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