Lo que más me ha preocupado, y preocupa, en la vida, es que el día que no esté alguien me recuerde no por lo que fui, en los aciertos o errores, sino por lo que soy: en lo diferente y crítico del Ser.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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