Cada uno de nosotros somos diferentes y como tal cada uno actuamos de una manera dependiendo de circunstancias, creencias, pensamientos. No podemos pretender que otros actúen de la manera que tú lo harías.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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