Parece que todos tenemos fuerza para lo que sea, pero luego, a la hora de la verdad, nos falta constancia cuando nos marcamos retos o hábitos nuevos. La constancia y la disciplina son virtudes del Ser; sin constancia llegar a la meta puede ser impensable.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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