¿Quién no ha sentido nunca un deseo de escapar y dejarlo todo, de correr y correr sin mirar atrás, de decir se acabó y hasta aquí hemos llegado? Mandarlo todo a la mierda. ¿No? Pero seguimos aquí.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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