Todos tenemos a veces sensaciones de resistencia en nuestra vida. Por qué no te preguntas ¿qué tienes que aceptar que no estás aceptando?… En la respuesta está la solución.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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