Todo éxito proviene de una decisión valiente. Tanto en el éxito como en el fracaso hay un primer paso: decisión. El fracaso conlleva experiencia, corrección y, nuevamente, decisión.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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