La realidad de la vida no tiene nada que ver con la realidad del deseo. Desear una vida no es tener una vida. Lo que se tiene se siente, lo que se desea se sueña.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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