26.01.2022... Y digo yo...

No sé muy bien, pero tengo cierto cabreo externo que voy rumiando en estos días en una compleja disfunción o contradicción.

No teníamos bastante con la pandemia, que nos tiene a todos patas arriba desde hace exactamente dos años, sino que ahora, como si no tuviéramos suficiente, los poderosos, parece aburridos, o empobrecidos, por haber sido incapaces de vencer al bichito, se ponen a hacer la guerra.



No teníamos preocupaciones, el resto de los mortales, que a uno se le ocurre que dejar un territorio en libertad y convivencia pacífica no es bueno para sus intereses imperialistas y está pensándose invadirlo.

Y así, mientras los ciudadanos de a pie vivimos emocionalmente tocados, en esa otra pandemia invisible que nos acecha, que es la mental, los que mandan, los poderosos, se dedican a criticarse e insultarse, a ver quién la tiene más larga y a jugar a la guerra generando, no ya una tensión en la economía global, una tensión en la pequeña economía de los ciudadanos de a pie, que son los más, y una preocupación más de las muchas que ya cargamos en las mochila.

Parece que la normalidad es un eufemismo. Esto es algo que he aprendido en estos últimos años. ¿Qué es la normalidad? Vivimos en una constante anormalidad y tendemos a acostumbrarnos.

En Netflix nos alientan con un documental de una tal Georgina Rodríguez, esposa del flamante jugador de fútbol Cristiano Ronaldo, donde muestra a todos (yo no lo he visto) lo que es su vida de princesa, mientras enseña unas zapatillas de andar por casa que cuestan algo así como 2.000 €. Creo esto es un insulto para la sociedad en general ¿Normalidad?

¿Normalidad es que las personas mayores, por ejemplo, no puedan hacer gestiones bancarias con sus dineros porque no hay servicio debido la digitalización de las oficinas? ¿Normalidad? En los últimos meses, con la excusa de la pandemia, se ha incrementado la digitalización de las gestiones bancarias, sanitarias, de empresas de comunicaciones, de seguros, etc., que han sustituido la atención personal por la autogestión online.

¿Normalidad es que esté colapsada la administración para tramitar las bajas de los trabajadores?

¿Normalidad es que el IPC se haya disparado al 6.5% y que propietarios, no todos, lo apliquen en sus alquileres cuando los sueldos de los inquilinos, si lo tienen, no sube?

¿Normalidad es que tengas que hablar con tu médico, cuando puedes hacerlo, por teléfono?

¿Normalidad es que si tienes un principio de enfermedad o patología, diferente al COVID, tengas que esperar semanas para que te atiendan?

¿Normalidad es que las materias primas estén subiendo como lo están haciendo?

¿Normalidad es que la luz, el combustible, los alimentos básicos, suban mientras que los sueldos no llegan?

¿Normalidad es que los agricultores, que siembran la tierra y producen para que comamos, les cueste más producir que lo que reciben por ello?

¿Normalidad es que los autónomos o las empresas, generadores de empleo, paguen tal volumen de impuestos que les sea más rentable cerrar?

¿Normalidad?

¿Qué es normalidad?

¿Volveremos algún día a recuperar esa idílica normalidad?

No creo que Rusia invada Ucrania. ¿Para qué? Ya colocará a sus delfines para hacerla dependiente. Pero de momento, estos juegos de guerra, de orden mundial, nos tendrán en vilo por uno u otro motivo.

Muchos europeos han descubierto ahora que Ucrania existe y que es un país en permanente conflicto con Rusia desde hace años.

Somos globales y la globalidad, hasta para el precio del papel higiénico, influye.

¿Quién sacara beneficio de todo ello?

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